Este fin de semana, el señor Zapatero debía sentirse sólo, (no me extraña,
¡no le invitan ni a los mítines de su propio partido!), y decidió darse un poco de lustre.
Sin embargo, ¿A quién podía invitar, si ha ido enfadando a todos? Desde el principio,
a las derechas y a los emprendedores y pymes; luego, a pensionistas, (excepto los
prejubilados de los Bancos, claro), funcionarios, (excepto los expolíticos), a los
pacifistas de las izquierdas por Afganistán y ahora por Libia, a los fumadores,
(y al mismo tiempo, a los bares, cafeterías y restaurantes), a los automovilistas,
(exprimidos, amenazados, vulnerados sus derechos como el de presunción de
inocencia, considerados delincuentes en potencia, y hasta encarcelados), y a algunos
otros. Sólo le quedaban los más mimados: los Sindicatos, los grandes empresarios y
los artistas. Los Sindicatos no, porque ya se reunió con ellos la semana anterior, para
hacer ver que intentaban llegar a un pacto por el empleo. Y eligió a los
grandes empresarios, a los que ha protegido para que sus beneficios en ningún
caso disminuyeran, incluso apoyándoles dinero público. Estos, claro está, le
pidieron que no adelantara las elecciones, (faltaba más: cuando las haya,
deberá previsiblemente abandonar el poder, y ellos perderían a su gran
defensor).
¿A quién creen ustedes que invitará la próxima vez? Si han pensado en los artistas,
(si, esos a los que les parece mal la guerra de Irak, pero callan con las otras dos
guerras que actualmente mantenemos, y que cobran hasta por las copias que no hacemos);
probablemente acertarán.
Francesc Puig www.tarragonacom.com

