Un gobernante con dos dedos de
frente que accede al poder en un escenario de expansión económica acelerada, lo
que debe hacer es “enfriar” suavemente la economía, por ejemplo anulando las
ayudas al consumo, (la compra de vivienda , de coches, etc); dificultando el
acceso al crédito para evitar que la gente de endeude más de lo razonable, y subiendo
los impuestos. Esto tiene el efecto añadido de llenar las arcas del Estado,
proporcionando reservas para cuando las cosas se complican, y casi no tiene
coste político porque como la gente generalmente llega holgadamente a final de
mes, no le importa demasiado pagar más.
Desgraciadamente, tuvimos un
gobernante que sólo comprobó que los ingresos del Estado iban viento en popa, y
totalmente falto de miras, mantuvo todo como estaba (de otro modo, a corto
plazo, habría mermado dichos ingresos), y se dedicó a gastar a manos llenas, creando
Ministerios que no hacían ninguna falta; dando dinero a cualquier asociación
amiga; comprando voluntades de Comunidades Autónomas, de Sindicatos y de medios
de Comunicación, repartiendo dinero en terceros países, y, en general, agotando
los recursos del Estado, dejándolo así desarmado frente a cualquier situación
de emergencia como, por ejemplo, la actual.
Porque ahora sería el momento de emplear las reservas para estimular la economía, con inversiones públicas, bajando los Impuestos para incentivar el consumo y ayudando a los emprendedores; pero, no es posible, porque alguien gastó lo que teníamos y lo que no teníamos, y ahora el Estado no tiene más que deudas.
Francesc Xavier Puig Raposo

