Nuestro Gobierno continúa con su costumbre de no llamar a las cosas por su nombre: ¿Se acuerdan cuando no teníamos crisis, sino “desaceleración económica”, que más tarde fue “economía de crecimiento cero” y finalmente “economía de crecimiento negativo”, todo ello, prometiendo cada primavera “brotes verdes en la economía” para el segundo semestre de cada año?
Las cifras del paro tienen parecido tratamiento: en lugar de decir que las cifras del paro aumentan, dicen que “la tendencia al alza tiende a la desaceleración”.
Las bajadas de las pensiones, de los sueldos de funcionarios y otros recortes en ingresos y derechos sociales, no son recortes, sino “reformas necesarias para mantener el sistema público de pensiones”.
Lo que en Irak fué una guerra, en Afganistán es “una misión de paz”, y ahora, en Libia, será “una intervención militar”.
Los recortes en las libertades individuales, con amplia utilización de la represión, como por ejemplo a los conductores y a los fumadores, no son sino “decretos por nuestro bien” que aplican sin molestarse en trámites incómodos, como por ejemplo, someterlos a votación en las cortes.
Los errores son lo único que no tiene tratamiento especial, ya que como nunca se equivocan, o, por lo menos, nunca han reconocido ningún error, no necesitan buscarle sinónimos, sino chivos expiatorios.
No sé ustedes, pero la sensación que tengo de que me toman por tonto, es realmente sería.
Francesc Puig www.tarragonacom.com

