El ministro Rubalcaba volvió a negar que hubieran similitudes entre la “guerra” de Irak y la “misión de paz” de Afganistán. Yo así lo creo, porque veo grandes diferencias entre los dos.Para empezar, Irak fue invadida, y por eso enviamos un ejército armado, mientras que a Afganistán fuimos amablemente invitados y por eso no enviamos más que a un grupo de boys scouts, sin más armas que buenas palabras y la razón. A Irak fuimos a derrocar a un gobernante que había accedido al poder democráticamente, que amaba a sus conciudadanos, (sobre todo a los Kurdos y a los que no estaban de acuerdo con él), y que, utilizando correctamente los inmensos recursos de su país, no en armas ni en financiar terrorismo, había conseguido para ellos la paz, la armonía y el bienestar espiritual y material. Como se ve, cualquier parecido con la situación en Afganistán es pura coincidencia, y queda claro que estaba plenamente justificado incumplir un compromiso, firmado en nombre del pueblo español por un presidente reelegido democráticamente, (con mayoría absoluta la segunda vez); y traicionar así a los que cometieron el error de creer que éramos un país en el que se podía confiar. Mañana, con una excusa parecida, podemos decidir no pagar la deuda externa, y acabamos así con la poca credibilidad que nos queda.

