FORA DEL TEMPS
Estem fora del temps…no, no som ja d’aquest món perdut en la materialitat immensa de la decrepitud del tenir, del posseir. Milers de rostres ens envolten, gent sense alè, sense sapiència, sense saber. Simples, no saben res. Es deixen emportar per les lleugereses, per les inútils tendències vagaroses d’un món perdut per sempre, aigualit, sense esma, desmaiat en la imperiosa necessitat de tenir enlloc de conèixer.
No, no som d’aquest món. És per això que la vida de vegades se’ns torna pesarosa. Tret d’allà, allà adalt, on res no importa, no va importar ni importarà. Ni jo sóc un impedit ni tú una fada perduda, allà dalt on el cel i la terra es besen eternament.
La pregunta, és clar, crema com passió desaforada.
DECADENTE
Hoy he decidido que si tú mueres, yo moriré también. Así de sencillo, así de claro. Miro dentro de mí: no te veo más que a tí. Me dirás que estoy loco, o que me dejo arrastrar por la poética, o que es un chantaje para que busques la fuerza que te haga luchar.
No.
Simplemente he decidido que si te mueres, yo me moriré también. Y tiene todo el sentido del mundo, de los mundos. Piensa en ello, aunque al principio la idea te repugne, la rechaces, me grites y me llegues a odiar -leve y pasajeramente, ya lo sé…-
No es ya tiempo de grandes cosas, de grandes pensamientos. Es ahora tiempo de seres mediocres perdidos en el insustancial materialismo del siglo. Ese tiempo heróico quedó para los poetas de antaño, aquellos que moraban entre los riscos de Montserrat escribiendo con nieblas y humedades. Pero aún quedamos viejos poetas fuera del tiempo. Y no me quedaré solo ya nunca más.
Ahora llámame lo quieras: decadente, estúpido, falso romántico trasnochado, idiota, absurdo chantajista que perdió sus derechos hace tiempo…
LA MUERTE
Piensas en la muerte. La ves, en otros rostros. No la comprendes. Es absurda, como lo es envejecer, ir perdiendo fuerzas, ir degenerando. No entiendes qué sentido tenga esto.
Yo tampoco. Nunca lo entendí, ya sabes. Aunque reconozco que no pensaba demasiado en el hecho en sí, fuera de aquellas veces en que mirábamos juntos la curva hoz de la luna.
El fin de la vida, de la conciencia, del ser. Angustia.
Recuerdas.
DESEO
Me dices que el deseo se acaba dominando, venciendo. Que el secreto es no rechazarlo, sino gozarlo en toda su potencialidad, que no me limite a mí mismo, que la mente es libre para crear, para abrir mundos. Que no solamente existe lo que se ve…que hay un mundo mágico más allá, detrás de nosotros…que más allá del sufrimiento por lo imposible hay un océano de paz, de aceptación y por lo tanto, de amor eterno.
Casi puedo comprenderte.
DICES, VIVES
En el mundo genial de las cosas que dices,
hay tesoros de hadas, planetas sin grises,
con millones de estrellas que llenan mi mente,
yo no sé si se puede quererte más fuerte.
Y a ese mundo genial de las cosas que dices,
no le falta ni amor, ni verdad ni matices
un secreto ha entendido el calor de tenerte,
no me faltes mi vida, no puedo perderte.
Y en el mundo genial de las cosas que vives,
hay castillos de luz y guerreros que dicen
que la vida es mejor con palabras de suerte,
cómo diablos se puede quererte tan fuerte.
Maldita Nerea.
DICES VERDAD
Dices verdad cuando me aseguras que nunca lo traicionarás. Aunque afirmas que no se puede hablar de traición en amor. Tan sólo de fidelidades.
Te ofrezco todo. Todo te lo doy. Lo que has buscado siempre, yo lo tengo.
Y aún así…permanecerás con él, para siempre.
Sé no obstante que tu infinita comprensión me permite hablarte así, que no te escandalizas de los sentimientos y padeceres de un hombre. Parece que nada de lo humano te sea ajeno.
De hecho, tu alma es vieja. Tanto como la mía.
Podría sobornarte con palabras. Una vez lo hice. No hace mucho tiempo.
Pero permaneces firme. No es insensibilidad: te he visto volver de un paseo con los ojos enrojecidos por el llanto. He notado tus manos frías sobre mi rostro cuando me has dado un beso de despedida. Ese frío glacial que delata, desde siempre, tu nerviosismo. Esa falta de sangre en las extremidades porque tu corazón se encoje.
Te he encontrado, después de perderte, y ha pasado tanto, tanto tiempo. No te dejaré.
OLVIDO
Bondad infinita. No merezco tu comprensión. Aún me hunde más en tu ausencia, pero a la vez me tiendes la mano y me haces sentirte…¿qué es peor, la carencia de tí o el saber que comprendes todos y cada uno de mis pensamientos? Como un adolescente, sé que puedo comunicarme contigo a cada momento. Te siento tan cercana, próxima, presente. ¿Comprendes esto?
Claro que lo comprendes.
El siguiente paso sería el olvido.
No quiero.
CELOS
Hasta ahora no los sentí, no sabía lo que eran. Esta desazón, este no saber qué hacer, el imaginarte en brazos de otro…
Es una tortura. No, no es por él, él es tuyo por derecho, por mi torpeza, mi estúpida busca de una belleza exterior que hizo que te relegara, te apartara de mí. Para luego comprobar el vacío que hay detrás de esas mujeres que se saben hermosas y sólo se dedican a su propia adoración. Estúpido, sí, estúpido fui al caer en esa trampa, y demasiado tarde lo comprendí, y regreso ahora a tí. No, no siento celos de él, el cual es el hombre de bondad infinita que yo no supe ser, y sé que te ama con toda su alma.
Son celos del otro, el que te ronda, el que intenta hacerse valer ante tí, el buscador de triunfos que te pretende, que persigue tu inteligencia, tu bondad. Crece en mi interior un odio sin límites, felino, final.
Te protegería envolviéndote en mí…