setembre

ERAS PARA MI
En la espuma que está
desnudando la playa
fundiéndose al mar
se desliza una flor
que era para mí
me la arrebató
el viento y la sal.
Que distracción
que lamentable distracción
que irreparable distracción
que imperdonable distracción
que distraído estoy.

Silvio Rodríguez.

NO ME DEJES
La evidencia de la pérdida.
Muchas veces tú y yo hemos coqueteado con la muerte. Con su idea. A veces aproximándonos peligrosamente a una intención.
Recuerdo Memorias de Adriano. Antínoo se sacrifica por Adriano. Suma entrega.
A veces pensamos en no volver, en quedarnos allí arriba, en aquellas cumbres y prados que añoras hasta el dolor. Retornábamos una y otra vez, presos al fin y al cabo de nuestra propia corporeidad. Pero girones del espíritu se quedaban, una y otra vez, allá arriba en cada regreso.
Te prometí que nunca te dejaría. Y te dejé.
No me dejes, por favor.

TODO
El sonido del otoño nos trae trinos. Vuelos bajos de las golondrinas que se van a ir. Colores marrones, ocres, de hojas que buscan el reposo eterno en la suave desintegración de los misteriosos procesos de cambio en la tierra. Olores a humedad, a riqueza, a reacciones de la vida que busca el descanso en sí misma, en la transformación de la materia regada por el agua del principio, que fue y será madre de la célula inicial.
El regreso al regazo, el reposo.
Cojo tu mano. Está caliente. Me acaricias la mejilla. Suave. Sonries. Unas castañas se asan en el fuego de la chimenea, sobre la parrilla roja y ardiente. Silencio. Todo. Nos dormimos, casi, uno en otro.

NO TENGAS MIEDO
Esa frase: una vez oí que se la decías a un pajarillo que recogiste en el jardín. En silencio, yo te miraba desde la ventana del salón. Ví que llorabas. -No tengas miedo-le dijiste, porque tenía una pata rota y no podía volar. Le diste un beso y lo posaste sobre los pétalos de una rosa que estaba ya madura, deshojando su ya ajada fertilidad sobre el césped algo descuidado de finales de otoño. Te secaste las lágrimas, porque sabes que no me gustaba verte llorar. Pero percibiste mi mirada, y entonces corriste hacia mí, y te abrazaste a mi cuello como nadie lo ha hecho jamás, y lloraste sin consuelo por la tristeza de la vida, por su inútil insensatez.

LLUVIA
Espero el otoño, fresco, amarillo, ocre. La lluvia fina…pensaré en tí. Pensaré en las gotas que se deslizan lentamente por las ramas del olmo del jardín, el superviviente que no ha sucumbido a los males. Tal vez su rincón, protegido, es también el nuestro.

PRINCIPIO
Cuando se dice lo que se siente, todo se diluye en un bienestar fresco, ágil, en una nube que nos sostiene el pensamiento, el ser.
Cuando nos escuchan, nos comprenden, cuando se usa la palabra para compartir, no para enfrentarse, el mundo tiene sentido. Todo tiene sentido. Porque la efímera palabra es la fuerza del alma. El poder de lo sutil, tanto que es aire, etérea nada…que es todo.

PARA SIEMPRE
Tenías razón cuando me dijiste que era para siempre.

Quant a Robin

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