Vida saludable, consejos básicos

Llevar una vida saludable es algo que todos debemos procurar si queremos disfrutar al máximo cada uno de nuestros días.

No es un plan, una estrategia simple y llana para algo, ni mucho menos una utopía o quimera. Se trata de un modo de existencia que debe convertirse en uno de los objetivos primordiales de la vida de cada cual y que al no ser algo abstracto que viene por defecto, requiere disciplina, hábitos y rutinas adecuadas, así como voluntad y empeño.

Quizás hayas escuchado que llevar una vida sana está fundamentado en tres pilares básicos, que son la alimentación, el ejercicio físico e intelectual, y el descanso.

Eso es totalmente cierto y aquí, mediante unos consejos básicos, te mostraremos cómo respetar esos tres pilares para convertirlos en aliados que te permitan llevar una vida saludable.

Alimentación

La alimentación es la primera de los tres pilares y para que sea coherente con tus propósitos de llevar una vida saludable debes guiarla por una serie de pautas que tributan a una nutrición sana y efectiva.

Así, cuando vayas a hacer tu compra semanal escoge productos frescos en lugar de alimentos procesados y enlatados, que por su contenido en sodio potencian la retención de líquidos y consecuentemente la aparición de fenómenos indeseados como la celulitis, la hipertensión arterial y mucho más.

En este sentido, también debes reducir la sal en tu alimentación tanto como te sea posible. Incluso puedes llegar a eliminarla, del todo, ya que existen alimentos naturales que pueden contribuir con sodio natural a suplir las funciones que le damos a la sal cuando cocinamos o condimentos los alimentos.

Asimismo, para una alimentación que favorezca una vida saludable es preferible cocinar al vapor, la plancha o el horno, que andar friéndolo todo y cocinando alimentos preelaborados o precocinados. Esto nos permitirá consumir menos calorías y hasta comer más rico.

Otros consejos básicos de mucha utilidad, relacionados con la alimentación, son consumir muchas frutas, verduras y hortalizas, incrementar la ingesta diaria de fibra, limitar el consumo de azúcar y beber abundante agua cada jornada.

Las frutas, hortalizas y verduras no pueden faltar ningún día en nuestras comidas, porque de ellas el organismo obtiene muchas vitaminas, fibra, minerales y nutrientes importantes para su óptimo funcionamiento y desarrollo.

Por su parte la fibra, contenida precisamente en los alimentos de los grupos anteriores, es singularmente relevante para regular las funciones intestinales y darnos una necesaria sensación de saciedad, que contribuirá a que comamos solo lo que realmente necesitamos.

El exceso en el consumo de azúcar provoca sobrepeso, obesidad y aumento del colesterol, por lo que, por mucho que nos gusten los postres y dulces finos, debemos limitar todo lo que podamos su ingesta.

Por último con respecto a la alimentación, beber al menos dos litros de agua cada día, y menos bebidas azucaradas, alcohólicas o no, contribuirá a que no bebamos tantas calorías y nuestro organismo se beneficie de las propiedades depurativas del líquido esencial para la vida.

Ejercicio físico e intelectual

El ejercicio es otro de los pilares de una vida saludables.

Algunos consejos para apropiarnos de todos sus beneficios son practicar regularmente un deporte que nos motive y guste, realizar ejercicios aeróbicos y anaeróbicos aunque sea durante media hora cuatro veces a la semana, y hacer alguna actividad física los días que no hagamos ejercicios, al menos durante 15 mituos.

Con respecto a esto último da igual que bailemos, trotemos, subamos escaleras o hasta que pasemos la bayeta por toda la casa. Todo con tal de sudar, quemar calorías y mover nuestro cuerpo con ímpetu.

Lo que no se permite y no es compatible con una vida saludable es el sedentarismo, que aletarga nuestros músculos, favorece el sobrepeso y eleva las probabilidades de padecer enfermedades comunes.

Al igual que el ejercicio físico, entrenar el cerebro es un componente importante de una vida saludable.

Para ello podemos hacer crucigramas, puzzles, problemas de razonamiento, así como aprender idiomas, estudiar y leer con frecuencia; todo con tal de mantener nuestro cerebro activo, acción que disminuirá los riesgos de desarrollar enfermedades neurodegenerativas y nos permite gestionar mejor ese mal frecuente que es el estrés.

Descanso

Por último, el descanso es otro de los elementos que más definen una vida saludable. En combinación con los dos anteriores, reviste vital importancia, razón por la que se aconseja tener buenos hábitos de descanso.

Entre estos están el tener un horario de descanso regular, hacerlo en un buen colchón y en un entorno que lo favorezca y no lo interrumpa (como leemos en este artículo), y tenerlo por la cantidad de horas aconsejadas, que son entre siete y ocho.

Todo ello permite que el organismo se recupere del cansancio y reponga fuerzas para enfrentar de forma óptima la jornada siguiente, por no decir que también es ideal para el perfecto funcionamiento de nuestros músculos y órganos importantes como el cerebro y el corazón.

Mediante estos y todos los consejos aquí dados, estarás llevando una vida saludable. Al poco tiempo de cultivarla comenzarás a percibir cambios atractivos en tu ser, que indudablemente harán más disfrutable tu día a día.

Tan solo ponle empeño y verás.

 

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