PATRIMONI HISTORIC i ARTISTIC

05 Oct, 2007


ORIGENES DEL BAILIO EN EXTREMADURA

noticies de extremadura — Publicat per josep.m @ 18:41


Por In memoriam - 5 de Octubre, 2007, 0:07, Categoría: General

En la primera centuria del siglo XI, Amalfi, una pequeña república independiente situada cuarenta kilómetros al sur del Reino de Nápoles, vivía la que habría de ser su época de mayor esplendor y prosperidad. Al seguro abrigo de su amplio puerto rodeado por los abruptos acantilados que configuran uno de los extremos del golfo de Salerno se había desarrollado un fructífero comercio de intercambio con los países remotos del Oriente Medio y, de continuo, sus avezados marinos surcaban seguros el Mediterráneo perfectos conocedores de las rutas que enlazaban las costas del calmo Tirreno con los mercados exóticos  de Siria y el Líbano. Ellos fueron los que contaron las penalidades que afrontaban a diario los fieles romeros que acudían a visitar los Santos Lugares y, conmovidos en su fe por aquellos desgarradores relatos, los integrantes del gremio de mercaderes amalfitanos solicitaron, y obtuvieron, de Ma"ad al-Mustansir Billah, Califa fatimí de Egipto, permiso para erigir en Jerusalén unas instalaciones destinadas al auxilio de estos peregrinos. Pronto, como aquel hospital se consagrase a la advocación del Bautista, a sus congregantes se les conocería como Hospitalarios de San Juan. En 1097 arribaron a Constantinopla los integrantes de la primera cruzada, pía obra predicada al grito de ¡Dios lo quiere! por el papa Urbano II, y dos años más tarde, en julio de 1099, las aguerridas huestes de Godofredo de Bouillon hicieron su entrada en Jerusalén. Una de las primeras acciones que acometen los caballeros cruzados es liberar a los cautivos en las cárceles otomanas y, entre ellos, al Beato Gerardo, un piadoso benedictino acusado por la autoridades jerosolimitanas* de ayudar a los guerreros de la Cruz. El Beato Gerardo de Tom era natural de la ciudad de Amalfi y, hasta su detención por los turcos, ejercía el gobierno del hospital de San Juan. Dado que la conquista de la ciudad dio origen a la creación del Reino de Jerusalén, los hospitalarios asumieron, además de la atención a los peregrinos enfermos o necesitados, la defensa de los viajeros cristianos contra los ataques de los infieles, pasando a constituirse en una orden militar. Como uniformidad adoptaron la del hábito usado por los hospitalarios: una túnica de paño sobre la que se bordaba la cruz octogonal que aparece en el escudo de la ciudad de Amalfi. En 1187, el Sultán Salah ad-Din reconquistó Jerusalén y la congregación trasladó su cuartel general a la fortaleza de San Juan de Acre, en Akka, ciudad costera de Israel, lugar en el que permanecerían hasta 1291, año en que se vieron obligados a evacuar la ciudad y retirarse, primero a Chipre, y, más tarde, a la isla de Rodas. Allí sustituirían su ejército, pensado para entablar combate en tierra firme, por una potentísima flota que, en adelante, habría de convertirse en el terror de la armada turca. De las peculiaridades de la guerra en el mar surgió la necesidad de agrupar a cuantos componían la Orden y para ello se atendió primordialmente al criterio de la afinidad de idiomas. Se constituyeron siete grupos de lenguas de los que a España correspondió el llamado grupo Aragón-Navarra, separándose Castilla en 1492 para crear la octava lengua. A su vez, cada lengua se constituía en Grandes Prioratos, Bailiajes y Encomiendas a cuyo frente, y como autoridad delegada del Gran Maestre, se designaban priores, bailíos y encomenderos. Las conexiones entre la Orden y sus altos cargos con la aristocracia del momento dieron como resultado que muchos nobles engrosaran sus títulos y posesiones con las administradas por aquella, derechos y prebendas que, en gran parte, se han conservado hasta nuestros días, sirviendo como ejemplo de ello el conocido Fuero del Bailío, derecho consuetudinario que pervive en Extremadura como recuerdo de sus antiguos privilegios forales.
Tal día como hoy, en 1722, el bailío Don Miguel Reggio Brachiforte, insigne marino a quién Su Majestad Felipe V ese mismo año había designado Jefe de la Escuadra de Galeras, se enfrentó con solo dos embarcaciones a una fuertemente armada saetía* tunecina que practicaba el corso en las aguas de Barcelona, derrotando tras enconada lucha a sus tripulantes y apresando la embarcación africana. Don Miguel Reggio descendía de una familia de la nobleza siciliana y su hermano mayor, Andrés, también marino, llegaría a desempeñar los cargos de Capitán General del Departamento de Cádiz y la Dirección General de la Armada española. En 1718, don Miguel Reggio tomó parte en la expedición a Sicilia como Capitán de Navío a las órdenes del extraordinario marino e ingeniero naval don Antonio de Gaztañeta Iturribalzaga, Comandante General de los Jefes de Escuadra y Ejército del Mar Océano que habría de enfrentarse a las fuerzas de la Cuádruple Alianza. Finalizada aquella campaña, luchó victoriosamente contra los piratas berberiscos que asolaban el Mediterráneo. En 1732 participó en la conquista de Orán, y en 1734, a las órdenes del Duque de la Toscana, hijo de Felipe V, tomó parte en los combates que retornarían el reino de Nápoles-Sicilia a la órbita española. Cuando Carlos III heredó el trono de España cedió la corona de las Dos Sicilias a su hijo Fernando, durante cuya minoría de edad desempeñaría don Miguel Reggio el gobierno en calidad de Regente. Por la calidad de sus servicios a la corona, el Rey concedió al bailío don Miguel Reggio Brachiforte su ingreso como Caballero en la Orden del Toisón de Oro.


Jerosolimitano: Natural de Jerusalén. Perteneciente o relativo a esta ciudad de Palestina. Saetía: Embarcación latina de tres palos y una sola cubierta, menor que el jabeque y mayor que la galeota, que servía para corso y para mercancía.

Imagen: Caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén.

 

http://efemerides.zoomblog.com/archivo/2007/10/05/el-Bailio-Reggio-Brachiforte-
05-de-Oct.html

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